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Hace tiempo se avisó de la existencia de antisemitismo también en círculos progresistas. Se trata de grupos sociales más sensibles por el carácter estructural de la discriminación y con alta simpatía para poblaciones vulnerables y que siguen la lógica posestructuralista de la crítica al poder. No obstante, en vez de incluir la comprensión del carácter estructural de la discriminación antisemita dentro de las actividades progresistas, parece existir una resistencia específica frente a la autocrítica respecto al tema del antisemitismo que defiere fundamentalmente del trato de otras formas de discriminación.
El presente artículo tiene como objetivo explorar las razones por las que la comprensión del antisemitismo como discriminación estructural no ha podido penetrar en debates académicos y sociales —tal como han penetrado en estos debates la comprensión del carácter estructural del sexismo o del racismo— más allá de los círculos de los estudiosos del antisemitismo.
Para ello presentaré en la primera parte algunos elementos de la lógica estructural discursiva del antisemitismo. Exploraré en la segunda parte condiciones sociales estructurales que favorecen la percepción de la realidad según una cosmovisión antisemita. En la tercera parte hablaré de los efectos estructurales materiales y prácticos del antisemitismo para finalmente presentar mecanismos de rechazo de culpa específicas del antisemitismo.
Se muestra cómo la propia lógica antisemita proporciona formas de neutralización y negación específicas, diferentes y adicionales a las demás formas conocidas de rechazo de culpa.